El terrorismo: ¿problema o negocio?

Por Ester Dueñas, alumno de GCM (accésit)

 

El terrorismo, una de las principales preocupaciones para el mundo occidental. Al Qaeda, E.T.A., las FARC-EP, etc. nombres que escuchamos frecuentemente en los medios de comunicación y que son fuente de rechazo para un buen porcentaje de la población. Sin embargo, ¿es todo tan claro como aparenta?

 

Según la R.A.E., el terrorismo es bien la “dominación por el terror”, o bien la “sucesión de actos Ester Duenasde violencia ejecutados para infundir terror”.  Sin embargo, esa es una visión simplista de un tema demasiado extenso para abordarse en una sencilla definición.

 

La verdad es que los promotores del terrorismo no tienden a limitarse a buscar los objetivos teóricos de su causa, sino que en muchas ocasiones, vienen acompañados por otros estimulantes. Por ejemplo, según el ex presidente del Bundesbank, Ernst Welteke, Al Qaeda especuló con el oro en los días anteriores al atentado del 11-S, dado que la lógica del capitalismo dictaba que el precio del metal subiría el día del trágico incidente; de hecho, llegó a un máximo histórico.

 

No sólo son grupos terroristas los que buscan coaccionar a la población para lograr sus intereses. También empresarios, políticos e, incluso, economistas, son partidarios de la represión para defender o conseguir sus pretensiones. Un claro ejemplo es el Chile del dictador Pinochet, el cual impuso las ideas del neoliberalismo. Como la aplicación de dichas medidas no surtió un efecto positivo a la economía, se comenzó a aplicar una terapia de shock a la sociedad para que la ciudadanía aprobara el nuevo sistema.

 

Otra realidad que no se puede negar es la repercusión social de los grupos oficialmente conocidos como terroristas. Las redes sociales como Twitter o Facebook, conocidas mundialmente, son las zonas en la red con mas actividad que existe. Hay que tener en cuenta que la mayoría de estas organizaciones suelen estar fundamentadas en alguna sociedad y una prueba de esta influencia es la creación de la cuenta de Al Qaeda del Magreb.

 

El terrorismo es usado como doble moneda, dejando que se difunda el terror o la alerta de este mismo para encubrir otros acontecimientos, dando así peor fama a un tema que ya de por sí es complicado y está suficiente estereotipado.

 

La manipulación política se basa, en muchos casos, en denigrar a otros grupos sociales y los beneficios son claros, bien sean electorales o, sencillamente, desviando la atención de otros temas de mayor importancia. La violencia no está justificada, pero el ciudadano tiene el deber de mostrarse escéptico y crítico ante los que atacan a esos supuestos enemigos, pues, en ocasiones, las medidas que ellos emplean para esa lucha son iguales o peores que las que utilizan los  combatidos.

 

A veces se tiende a criminalizar para coaccionar a la población, manipularla y por supuesto el terrorismo esconde cosas… Abramos los ojos y dictemos lo que queremos sin dejarnos influenciar por lo que supuestamente “nuestros lideres” ejemplares nos dicen.

 

¿Qué es el terrorismo? ¿Un problema social de primer orden o un problema explotado y utilizado para dirigir la atención y la opinión de la población? ¿Quién es el terrorista de verdad? Y, lo más importante, ¿quién es el principal beneficiado de él?

 

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