Mi otra familia

Por Carlos Omaña Gutiérrez, exprofesor de Decroly

 

Javi, ¡que jóvenes éramos!, ¿te acuerdas? Yo tenía 10 añitos ¿y tú? Por lo menos 35 menos que hoy.

 

Era el verano de 1976. Había terminado 5º de EGB y, para preparar el inglés de 6º, comencé en Decroly a recibir clases particulares. Aquel primer local en Prolongación de Floranes, con la entrada por el portal. Esa fue la primera relación que tuve con Decroly, casi al principio.

 

Fuiste mi profesor de inglés en Numancia, con mote incluido. Fui de tu mano a Dublín aquellos veranos que todavía recuerdo y que tanto me han servido para mi vida4 Carlos Omaña profesional. Me grabaste a fuego la importancia que tiene el inglés en nuestra educación.

 

El tiempo pasaba deprisa y pronto, entiendo que el buen hacer, hizo que trasladaras Decroly a las instalaciones en Perines. ¡Menudo salto!, en aquel tiempo. De aquel primer humilde local a otro con muchas más posibilidades, en donde nos encontrábamos los niños de los diferentes colegios de la zona, Numancia, Magallanes, La Salle, etc. Ahí apareció Margari, ¡que mujer!, todo trabajo, disciplina y cariño.

 

A pesar de ser profesor de inglés, te diste cuenta que la informática iba a ser algo clave en nuestras vidas, así que ahí estabas tú, orientando tu negocio a dos de los pilares fundamentales de la formación, el idioma y la informática. ¡Todo formación!

 

Yo crecía y estudiaba, mientras te encargabas que Decroly fuera subiendo en aquellos tiempos en los que había niños, ¿recuerdas? La Formación Profesional, las clases particulares, etc. Te fuiste rodeando de personas que siguen a día de hoy trabajando contigo, Miguel Angel, Merche, Maite, Adela. ¡Eso también tiene mérito!, sobre todo en los tiempos tan duros que estamos viviendo.

 

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A lo largo de esos años siempre estuvimos en contacto y cada vez que nos encontrábamos por la calle, recibía tu trato cordial y cercano.

 

En 1989 estaba terminando la mili y sin yo decirte nada, me ofreciste Decroly para trabajar. Recuerdo la frase: “Ven a Decroly, puedes trabajar aquí durante un tiempo, mientras encuentras algo mejor. Fórmate, obtén experiencia y úsalo como plataforma para un empleo mejor.” El 1 Octubre de ese mismo año, empecé a dar clases, recién salido de la universidad, joven e inexperto. Recuerdo el día, mi primer empleo, tu nuevo local, nuevos compañeros. Estabas súperilusionado. Estrenamos, cada uno a su manera, las instalaciones de Dávila Park.

 

Ahí estaban todos los que iban a ser mis compañeros durante los siguientes 10 años, 

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Marce y José Antonio, Margari y Gerardo, Antonio Díaz, Moncho y M.A.R.,… que me ayudaron, sobre todo al principio, a enfrentarme a mi primer empleo y hacerlo lo mejor posible.

 

Fueron 10 años que no podré olvidar. Eran mi familia. Pasaba más tiempo en Decroly que en mi casa. Los cursos de PYMES; de CIT; de mantenimiento de ordenadores; las instalaciones de Santander, Bilbao, Madrid, ¿te acuerdas?

 

¡Cuánto hemos trabajado juntos! Momentos felices y duros con compañeros con los que
pasaba horas y horas a lo largos de esos años. ¡Qué recreos en Dávila Park; qué cenas; cuánto nos reímos; los pinchos de los cumpleaños; Gerardo con sus  frases; Marce y sus chistes; y las chicas, Blanca, Maite, Nieves, Begoña, Adela, “La Paca”, siempre ahí.

Compañeros que hoy no están con nosotros. Carmen Iruela, Guillermo Simón-Altuna. Menudos palos nos da la vida, tan jóvenes y tan buena gente. Nos dejaron demasiado pronto. Un especial recuerdo para ellos, que sin lugar a duda estarían aquí sentados disfrutando este momento.

 

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Hoy en día los ERES se han convertido en el drama de las empresas en las que los trabajadores son un número. En Decroly, cuando NO había niños, se repartían los horarios para que no saliera nadie. ¡Fueron momentos duros! Claustros tensos en los que las cosas no estaban claras. El futuro era incierto. Al final Decroly sobrevivió. Está claro que lo supiste hacer bien. Otros sucumbieron a esos malos tiempos.

 

El miércoles pasado me invitaste a esta celebración. ¿Cómo no iba a venir? Te lo debía. Hemos tenido nuestros tiras y aflojas, pero siempre he tenido la sensación de que me tratabas como a una persona, en un mundo laboral que está de lo más complicado.

 

Has hecho del Grupo de Decroly un conjunto de empresas que han tenido relación con miles de alumnos y cientos de empresas de Cantabria. Hoy es el día que me saludan personas que, a veces, no recuerdo. Eran alumnos. Ahora son amas de casa, trabajadores, empresarios. A veces, te paran y recuerdan durante unos instantes cómo vivieron ellos su paso por Decroly. Preguntan por sus profesores, de los cuales guardan un bonito recuerdo. Se ve que recuerdan su etapa de estudiantes con cariño. Eso es que, además de enseñarles, les tratamos bien. Y eso es mérito, tanto tuyo como de todos nosotros, los que son o hemos sido profesores aquí.

 

Por último, quiero agradecer a todos los que fueron mis compañeros durante esos 10 maravillosos años su cariño, su cercanía, su ayuda y su trato. Me hicieron sentir de maravilla. En todas las empresas NO se encuentran compañeros así.

 

Ánimo, hay que seguir adelante. ¡Sólo quedan 15 años para celebrar las Bodas de Oro! A ver si nos organizas otro “sarao” de estos que tanto te gustan.

 

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