Premiados y no premiados

Hace unos días, asistí junto a Javier Muñiz, nuestro director, a la entrega de los Premios Extraordinarios de Formación Profesional, que tuvo lugar en la Consejería de Educación

 

Dos de nuestros alumnos, alumnas en este caso, han sido galardonadas con este premio que reconoce los mejores expedientes académicos en Formación Profesional de la Comunidad Autónoma de Cantabria. Se trata de María Escobio y María Pascual. La primera de ellas cursó en Decroly el Ciclo Formativo de Grado Superior de Secretariado (actualmente Asistente a la Dirección), mientras que la segunda lo hizo en Gestión Comercial y Marketing (ahora Gestión de Ventas y Espacios Comerciales).

 Sergio A 1

He tenido la suerte de dar clase a las dos, ya que en los años en que estuvieron matriculadas en nuestro centro me encargaba de impartir los módulos de Organización del Servicio y Trabajos de Secretariado y Logística Comercial. Puedo decir de ambas que eran grandes alumnas, no sólo en lo académico, sino también en aspectos como la responsabilidad, madurez y otras características necesarias para “competir” en el mundo laboral. Desde luego creo que, además de reconocer su expediente académico, este premio les servirá como incentivo para seguir haciendo las cosas con la misma dedicación con la que realizaron sus estudios. Además, tal y como hablé con María el día de la entrega del premio, es un dato importante a añadir a sus respectivos currículos.

 

No quiero dejar de nombrar en este artículo a Elena Rebollo, otra alumna que en su momento fue reconocida con este mismo premio por la Consejería de Educación. Elena cursó, al igual que María Escobio, Secretariado en el curso 2009-2010, si mal no recuerdo. Fue de esos alumnos que, a medida que los vas conociendo, tienes la sensación de que les va a ir bien cuando terminen sus estudios. Y así fue; poco después de finalizar el ciclo con la Formación en Centros de Trabajo, Elena fue contratada por la empresa Fonestar, en la que aún continúa trabajando y en la que se encuentra muy a gusto. Recuerdo que antes de recalar en Decroly había estado trabajando por Europa, de hecho, hablaba inglés y francés perfectamente. Desde aquí quiero desearle toda la suerte del mundo, aunque tengo la sensación de que no la necesitará demasiado.

 

Reflexionando estos días acerca de todos estos alumnos – los premiados y otros cuyo  esfuerzo y buen expediente académico no ha sido reconocido de forma “oficial”- me he planteado algo: Está muy bien presumir de estos alumnos, a todos nos gusta haber impartido clase a chicos y chicas que han obtenido muy buenas notas, pero, sinceramente creo que son los que menos ayuda de un profesor han necesitado, al menos en la forma más extendida del termino enseñanza. Me explico; estas tres chicas que he mencionado anteriormente tenían muy claro para lo que se habían matriculado, tenían la motivación suficiente para sacar el curso adelante con solvencia (lo que no quiere decir que no hayan tenido que hacer esfuerzo y sacrificios) y presentaban otras características que hacían que no fuera necesario trabajar con ellas en estos aspectos.

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Aún no hay un premio que recompense a aquellos alumnos que igualmente se sacrifican tanto o más que los anteriormente citados, que renuncian a muchas cosas, pero no obtienen unos resultados académicos que les permitan ser “extraordinarios”. Su premio debe ser el reconocimiento por parte de los profesores, y no sólo en forma de notas en un boletín. De este tipo de alumnos, por cierto,  también he tenido  a unos cuantos.

 

 

 

Un pensamiento en “Premiados y no premiados

  1. Tienes razón Sergio, estas alumnas tienen mucho mérito, pero como bien dices, hay otros alumnos que superan obstaculos importantes con gran esfuerzo y aunque no tienen premios extraordinarios también merecen nuestro reconocimiento y que sepan que valoramos su trabajo.

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