Trabajo sí, pero no lo prioricemos

Si tienes un trabajo que te satura, si tus compañeros no te comprenden, si tu jefe te exige sin tener en cuenta tus aptitudes, si te sientes que es imposible realizarlo todo y te tienes que llevar trabajo a casa, para y piensa: ¿Qué me está pasando?

 

El trabajo tiene como fin primordial favorecer el desarrollo de las personas y asegurar la subsistencia del trabajador y su familia; el problema Merche 1viene cuando se produce un desajuste entre la persona, el puesto de trabajo y la empresa. 

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el estrés laboral como “una epidemia mundial”. Es un fenómeno creciente: nuestro ritmo de vida y la competitividad que existe en el mundo empresarial, hace que cada vez se exija más a los empleados para conseguir los objetivos.

 

El estrés laboral repercute de forma negativa en nuestra salud, genera incontables trastornos, como dolores de cabeza, contracturas, trastornos alimentarios o del sueño, nerviosismo,  ansiedad, fallo de memoria… e incluso puede llegar a la depresión.

 

Algunas de las causas que lo pueden generar son:

Exigencias del puesto no acordes con la capacidad del trabajador, falta de tiempo para finalizar el trabajo, falta de reconocimiento o recompensa por el trabajo realizado, abundancia de responsabilidades y poca capacidad decisoria, inseguridad en el puesto de trabajo, falta de cooperación de jefes, compañeros o subordinados, falta de oportunidades para expresar las quejas, no ser escuchado, condiciones ambientales desagradables, etc. 

 

Las consecuencias del estrés laboral afectan directamente al empleado, generándole dificultades para concentrarse, pensar con lógica y tomar decisiones. No obstante, éstas también acaban repercutiendo en la empresa: aumentan las ausencias, se deteriora el rendimiento y la productividad, aumentan  las tasas de accidentes y quejas de clientes…

 

Pero… muchos empresarios no entienden esto del estrés laboral, incluso piensan que sus trabajadores son unos ineptos que no trabajan lo suficiente y por eso no rinden. Igual deberían pararse a pensar, ¿qué está pasando?  ¿por qué?

 

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el estrés laboral en los siguientes términos: Merche 2“Esta enfermedad es un peligro para las economías de los países industrializados y en vías de desarrollo. Resiente la productividad, al afectar la salud física y mental de los trabajadores”. Además sostiene que: “Las empresas que ayudan a sus empleados a hacer frente al estrés y reorganizan con cuidado el ambiente de trabajo en función de las aptitudes y las aspiraciones humanas tienen más posibilidades de lograr ventajas competitivas”. 

 

Si pensamos más detenidamente, pasamos un tercio de nuestro día, meses, años, en la empresa, y si estamos estresados durante ese tiempo, esto repercutirá en el resto de nuestra vida diaria con la familia y amigos, en nuestro descanso personal, es decir, en nuestro estado de ánimo.

 

Dentro de las empresas es difícil que los jefes se den cuenta de nuestros problemas, habitualmente están tan metidos en el día a día empresarial – muchas veces son ellos los que tienen estrés laboral -, que no se dan cuenta de la situación de sus empleados. Por ello debemos ser cada uno de nosotros los que intentemos poner solución para que esta enfermedad no perjudique nuestra vida. Supongo que a cada persona le sirva una cosa: hacer deporte, compartir momentos con amigos, disfrutar de la familia, yoga, etc., lo interesante es que cada uno busquemos aquello que nos haga soltar el lastre de nuestro trabajo, pues si no conseguimos esto, no podremos rendir en nuestra empresa, ni ser felices – que al fin y al cabo es la meta a la cual nos dirigimos todos en nuestra vida –.

 

Tenemos que intentar vivir adaptándonos a las situaciones adversas, sin que éstas cambien nuestra conducta; sé que es difícil, que las palabras son muy bonitas y  la realidad es otra… Merche 3pero hay que intentarlo. Empecemos por valorar más las pequeñas cosas buenas que todos los días podemos disfrutar.

 

El trabajo es importante, pero hay muchas otras cosas en la vida que también lo son, ¡no lo prioricemos!

 

Me gustaría acabar con unas frases de Mario San Miguel de su libro La fabulosa fórmula de la felicidad, que en muchas ocasiones a mí me están sirviendo “Qué problema hay si no hacemos un problema de nada, si nos limitamos a afrontar las cosas una a una” y “Cuando todo se ponga cuesta arriba, dejémonos rodar pendiente abajo”.

 

 

 

3 pensamientos en “Trabajo sí, pero no lo prioricemos

  1. ¡buen artículo Merche! pero efectivamente, adaptarse a las situaciones adversas no es nada fácil, incluso teniendo la cabeza “bien amueblada” e intentándolo día a día.
    “Cuando todo se ponga cuesta arriba, dejémonos rodar pendiente abajo”. Es buena la frase, ¡pero al final de la pendiente puedes darte un buen porrazo!

  2. Me ha gustado tu artículo Merche. Muchas veces tu trabajo te absorbe tanto que llega un momento en el que no te das cuenta y estás totalmente “aislado” del resto del mundo, no quedas con tus amigas, no tienes hobbies, lo único que quieres es llegar a casa y “desconectar” del trabajo, descansar; pero hay que saber organizarse y sacar tiempo para uno mismo, priorizar. Muchas veces se dice: ¡Si el día tuviera 48 horas! Pues nos pasaría lo mismo, emplearíamos las horas en más cosas, pero seguramente, seguiríamos quejándonos porque tampoco “nos daría el tiempo para nada”.

Deja un comentario