Nuestra lengua

Por Daniel Pérez López, alumno de GVEC 1º (accésit)

 

Me gustaría recordarte la importancia de aquel idioma llamado castellano

 

Escribo estas líneas porque me gustaría reconciliarte con esa lengua llamada castellano.20160222 Daniel Pérez López GVEC1 Nuestra lengua Sí, esa lengua en la que escuchaste por primera vez a tus padres, en la que escuchaste tu primer “te quiero”, y también es de reconocer, aquella lengua por la que en el instituto empezaste a odiar a un tal Gustavo Adolfo Bécker y sus dichosas rimas, así como a esos malditos análisis morfológicos en los que cada vez que los hacías terminabas preguntando, iluso, a aquel profesor canoso:“¿Para qué nos sirve esto?”, a lo que te contestaba siempre con una sonrisa entrecortada: “Para aprender de verdad a usar esa lengua con la que me estás preguntando”. Después de varios años por fin entiendo aquella contestación, y que aquellos que “aprendimos de verdad” la lengua de Cervantes  fue gracias a aquel profesor que todas las mañanas nos agobiaba, con sus ya típicas frases como “Hoy haced las 20 oraciones siguientes”, mientras  nosotros percibíamos cómo cada oración se dotaba de mayor longitud que la anterior, como si de un acto diabólico propio de Belcebú se tratase.

 

Aquellos que lo aprendimos, sabemos que hoy en día al fin lo entendemos debido a que diariamente vemos a alguien que no lo entiende, que cree que lo conoce, pero solo se le ha presentado una mera ilusión de esta bonita habla; dado que, todos los días vemos a alguien que confunde “haber” con “a ver” o, mismamente, a gente que abarata sus diálogos con anglicismos como “gym”, “reality show” o “cash” en decremento continuo de la lengua a la que le debe incluso el nombre que lleva escrito ese incrédulo chaval en su red social, en la que cada vez se normalizan más las expresiones y vocabulario erróneos pero inculcados en lo que es un futuro gramatical triste para el veterano español que llegó a su máxima expresión con El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha de Don Miguel de Cervantes, hace ya más de 400 años. Dudo que, en contraposición, la máxima expresión del “XD” o del “k pas tio??” se prolongue más allá de la instalación de la ESO, hace menos de 15 años. Si algo aprendí de aquella profesora de matemáticas con bata blanca es, sin duda, que 400 años es más tiempo y más historia que menos de 15 años, algo elemental.

 

Parece que lo que está de moda entre los nuevos jóvenes son los anglicismos y el anteponer otras lenguas y culturas, pero a veces pecamos de ilusos y nos olvidamos de la riqueza del castellano y de la larga y gran historia de esta lengua y su literatura. Por eso, me gustaría decirte que, cada vez que pones en algún mensaje “oy “u “ola” sin h, un pedacito de la larga historia de la lengua castellana y su predecesor el latín, vierten lágrimas a través de todos los escritos que permitieron el progreso, desde los juglares de la Edad Media hasta Camilo José Cela, pasando por el Siglo de Oro de la literatura española  que nos dio grandes referentes como Góngora, Quevedo, Calderón de la Barca o el ya mencionado Cervantes.

 

Pero no solo ocultamos a veces nuestro idioma, también ocultamos nuestra bandera, la Rojigualda: si la portas en tu coche, en tu casa o incluso en tu ropa, aquellos incrédulos te apodan “El facha”, cuando en realidad no conocen su larga historia alejada del falangismo pues su creación se remonta al reinado de Carlos III en 1785.

Y no nos limitamos a esconder solo nuestra bandera y nuestra lengua, también escondemos muchas veces nuestra historia: nos olvidamos de dónde venimos y quiénes somos. Nos olvidamos entonces de quienes fueron y que hicieron personajes importantes para nuestra rica historia como, por ejemplo, los Reyes Católicos, con los cuales se descubrió América; Velarde, el cual fue un pilar muy importante para conseguir la independencia de los franceses, o el mismo Don Pelayo, que frenó el avance de los musulmanes al norte y comenzó la Reconquista.

 

Dónde quedó aquel reino en que nunca se ponía el Sol, fuimos los reyes del mundo y parece que nadie se acuerda. No solo somos los españoles los únicos poseedores de nuestro idioma, también pertenece a aquellos cubanos, dominicanos,  argentinos… en los que día a día igualmente reposa la responsabilidad de respetar y hacer respetar esta bella lengua que es el castellano.

 

 

 

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