Un gitano entre dos ríos

Por Abraham Torres Borja, alumno de SMR 1º B (accésit)

 

Mi madre siempre me dice: Hijo, tienes que saber nadar en los dos ríos, el de los payos y el de los gitanos

 

El término “payo” no es más que alguien de etnia no gitana, pero hoy en día lleva 20160222 Abraham Torres Borja SMR1ºB Un gitano entre dos ríosimplícito varios adjetivos o definiciones no muy buenas y que varían mucho dependiendo del contexto en que se usen, de ahí que a muchos payos no les guste esa palabra. Si bien aclaro la palabra payo, es para que no se ofenda nadie que pueda leerlo.

 

Cuando me puse a leer un poco por encima las redacciones de los ganadores del certamen anterior, me he dado cuenta de que algunas de ellas no las podría escribir, por el simple motivo de que yo no me expreso bien y a menudo me baso en ejemplos o momentos concretos para que de esa manera pueda llegar una reflexión más profunda. Y como he pensado que soy de los pocos gitanos que actualmente estudia en Cantabria, pues por qué no hablar un poco de mí y de lo que me rodea.

 

Los gitanos siempre se han ganado la vida de lo que han podido: mi bisabuelo era tratante de caballos, y mi bisabuela hacia cestas de mimbre para cambiarlas por comida. Ahora las cosas han cambiado bastante en ese aspecto, sí que hay muchos que siguen con el “mercao”, etc. Pero no entraré en detalles de cosas que doy por sentado que sabes, ya sean objetivas o subjetivas.

 

Pues sin duda lo más difícil es ser un gitano que estudia. No lo digo en el sentido de que es difícil porque no estamos acostumbrados y porque pocos lo hacen, sino a cómo te cambia la manera de ver las cosas y es una lucha interna por mantener tus raíces gitanas y a la vez tener estudios.

 

No sé en qué año exactamente los gitanos empezaron a estudiar en España, pero aproximadamente desde los años 30 a los 50 empezaron a tener medios y oportunidad los que quisieran estudiar, entre ellos mi padre. Ello suponía alejarse de las leyes gitanas y por tanto, no entenderlas, y para ojos de otros gitanos que no estudiaban, eso es ser como un payo.

 

¿Qué es ser gitano? No es solo nacer de padre y madre gitano, sino también creer en Dios, seas evangélico o católico, y saber, tener presente y respetar las leyes gitanas. No siempre se cumplen todos los “requisitos” mencionados pero suelen ser estos.

 

El vivir bajo dos leyes distintas es a la vez raro y confuso, y aún más cuando las leyes gitanas no son algo que esté escrito en un papel y tengas que leértelo, es algo que tu familia te inculca directa o indirectamente cuando creces y con los años. Una definición más técnica sería decir que las leyes gitanas son el conjunto de normas y principios de nuestra etnia que se han ido traspasando con los años.

 

Cuando empecé en primaria, las clases estaban separadas entre payos y gitanos, algo que era raro pero que no dejaba de estar bien, pues no tenía mayor preocupación que la de aprobar las asignaturas. Pero ya en la E.S.O., al no haber mucho gitano y los pocos que había apenas estudiar, Pues todos mis amigos eran payos; ellos también veían que no era el típico gitano pues algunos compañeros de clase me denominaban “gitano apayado”, cosa que a mí no me molesta en absoluto.

 

Siempre recordaré cuando empecé la E.S.O. y a mi madre le preguntaba cosas como ¿Por qué no puedo casarme con una paya? O cuando estudiaba la evolución y mi madre me decía que lo estudiase, pero que no me lo creyera, que nosotros no salíamos de los monos.

 

El problema es que cuando quise darme cuenta, entendía poco las leyes gitanas y menos a mi familia, más concretamente a mis primos. Era como una mezcla de discriminación por parte de algunos e impotencia por parte mía; era como si te hablaran en un idioma que ya deberías saberte de sobra y por no hablar en ese idioma e irme con otros que tampoco lo hablan, eres como ellos. A estas alturas, tendría que estar casado y camino de tener algún hijo, mientras me voy todas las mañanas a cargar con los hierros para montar el puesto en el “mercao”, y si hoy como, mañana no ceno. Pero al ver las penurias por las que pasa la familia, te hace pensar y reflexionar cosas como “¿Para qué quiero juntarme a una gitana ahora, si acabaré teniendo hijos joven y en el mercao sin un duro ni una peseta?”

 

Por eso nadar en los dos ríos ha sido muy difícil, porque por una parte, las leyes gitanas son muy muy restrictivas para un gitano que aspira a algo más, y por otra parte, porque no entiendo muchas de las cosas que hacen los payos para divertirse a mi edad o su forma de ser. Es como ¿carne o pescado? pues del pescado no quiero ni ver las espinas y de la carne no quiero el aceite que gotea de él.

 

Es una constante lucha por entender cada una de las partes, pero me he dado cuenta que debo dejarlo estar, que mientras respete las leyes gitanas y payas puedo ser yo mismo. Porque quiera o no, la sangre tira y eso es algo que no puedo cambiar.

 

Todo se resume a que somos personas de carne y hueso, y tenemos derecho a elegir nuestro destino y nuestro futuro, independientemente de la raza y el sexo que tengamos. Al fin y al cabo, soy yo quien decide si casarme con una gitana o no, si juntarme con payos, gitanos o ambos;  poder ser el más formal del mundo en un sitio importante o ser el más gitano del mundo en la boda de un primo.

 

Por ello doy gracias a Dios por lo adelantada que ha sido mi madre en su época, que a pesar de estar casada dos veces, nunca ha dependido de nadie y menos de ningún hombre; por mis primos que estudian, que me entienden más que nadie; por lo estudioso que ha sido mi padre, que ha sido mi modelo a seguir, y por los que me han apoyado cuando decidí seguir estudiando.

 

Haga lo que haga con mi vida y como decida llevarla, no me avergüenza decir que soy y seguiré siendo Gitano.

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