Malta, la perla del mediterráneo

Por Ana Olga Barquín García, alumna de 1º de Guía, Información y Asistencia Turística

 

El curso 2010-2011 me matriculé en Decroly, un centro de formación del que sí que había oído hablar, pero no sabía muy bien cuál era el tipo de formación y los ciclos de los que disponía

 

El día de la presentación nos recibió Marta Guzmán, que iba a ser nuestra tutora ese año en el ciclo superior de Secretariado. Ya desde ese mismo día nos explicó en qué consistía el curso y que íbamos a poder hace la FCT en un país de la UE y que, posiblemente, sería Malta. La idea ya me entusiasmó desde un primer momento. ¿Malta?, ¿que sabía yo de Malta?, no gran cosa la verdad. Sabía que el MEC estaba dando becas para aprender inglés en el país y sí que había oído hablar de los caballeros de la orden de Malta y de la Cruz de Malta, pero nada más. Un país tan cerca de España en cuanto a distancia (apenas 2h y media de vuelo) y a la vez tan lejos, ya que poco sabíamos hasta ahora de los malteses y su cultura.

 

¿Y qué tenía que hacer yo para conseguir hacer mi FCT en Malta? Sólo había 10 becas. Pues, además de superar el ciclo, tuvimos que hacer una prueba de inglés. También contaba la asistencia a clase, el comportamiento, etc.

 

En junio, en un artículo de Decroly Digital se comunica quiénes habían sido becados  y con gran alegría pude comprobar que yo era el número 10 de las 10 plazas. Una gran alegría nos embargó a todos los becados. Entre los que se encontraban mis dos compañeras, Carla y Lucía, con las que iba a ir a Malta en la misma época.

 

Después de un verano de tensión por saber dónde íbamos a ir a hacer la FCT, de contactar con agencias inmobiliarias y de preparativos del viaje, llegó el gran día. Un 23 de septiembre de 2011 empieza nuestra gran aventura hacía el archipiélago maltés. Después de un viaje largo y con escala, aunque la isla cuenta con vuelos directos según la temporada, llegamos a Malta sin ningún contratiempo.

 

Nuestra primera impresión al llegar a la isla fue como si hubiéramos llegado a un país del norte de África, con edificios areniscos de colores ocres, con azoteas como tejados. Al principio tuvimos una sensación de un país caótico por el gran número de coches y por lo mal que conducen.

 

Una vez instaladas en Sliema, la zona más moderna de la ciudad empezamos poco a poco a involucrarnos con sus gentes, con sus costumbres, algunas un poco diferentes a las nuestras, como los horarios de apertura de tiendas, de comida, etc.

 

Lucía y yo íbamos todas las mañanas a nuestro centro de FCT, que era uno de los 68 ayuntamientos que tiene la isla: T’axbiex local council, del cual guardamos un grato recuerdo ya que su gente nos acogió cariñosamente y siempre estaban dispuestos a ayudarnos. Carla realizó su F.C.T en el Hotel Gran Palas que está situado en Sliema, muy cerquita de nuestra casa.

 

Los días iban transcurriendo y nosotras nos encontrábamos felices y contentas haciendo amigos nuevos, conociendo gente de varias culturas y países. Además, en Valletta, la capital de Malta, se desarrollaban eventos culturales casi todos los días, siendo punto de encuentro de los malteses. Una de ellos fue la Notte Bianca un festival lleno de cultura y magia donde las calles se llenan de música y la entrada es gratuita a los variados monumentos que allí se encuentran como la Co-catedral de San Juan.

 

Los días fueron sucediendo unos con otros y sin darnos cuenta estábamos en Navidades y cada vez quedaban menos días para regresar a nuestra tierra. Teníamos dos grandes sentimientos encontrados.  Por una parte, queríamos reencontrarnos con nuestros familiares y, por otra, queríamos quedarnos más tiempo en la isla. Pues ya teníamos amigos, sí amigos, nos gustaba su gente, su comida, su clima… Y es que Malta no deja indiferente a nadie. Casi todo aquel que la conoce, quiere regresar algún día.

 

Por último, quiero terminar diciendo que la vida siempre te da una segunda oportunidad, ya que yo siempre había querido ir a un país de habla inglesa a poner en práctica el conocimiento que tenia de inglés y lo he conseguido gracias a Decroly.

 

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