Delirios

Por Mª del Pilar Gómez Sánchez, alumna de Administración de Sistemas Informáticos en Red (3º Premio)

 

No es fácil comprender a quien piensa diferente, si te adentras en su mente, no podrás retroceder

 

Hoy me siento en mi pupitre, abro un libro y me imagino, lo que el padre del vecino hizo anoche con su amante. Es todo tan delirante que no pienso cuandmc2aa-del-pilar-gomez-asir-1c2ba-puesto-3c2bao escribo, que no digo sino rimo lo que suena desquiciante. Y en este tono hilarante de rima sin ton ni son, yo me tumbo en mi balcón y me vuelvo a ver picante.

 

Es lo que tienen las letras, que te atraen y no sueltan, que contra más resistes contra el morro se te estrellan. Y por más que me preguntes por qué digo estas locuras, te diré sin más soltura que porque quiero que juntes un millón de curvaturas, que dibujen muchas cosas, roca, casa, mariposa, son delirios de una loca que reposa en su escritura.

 

Y contra más te sorprendas, más me insistas y reprendas, yo diré sin más sentido, que era el hijo de mi amigo el que robo aquel diamante.

 

Lírica es mi apellido, el nombre cayó en olvido, tras una rima asonante que sonaba rimbombante.

 

Una tarde como otra, entre el canto de la alondra y el sonido desquiciante del roncar de un elefante, a mis manos fue a parar, un viaje a Panamá, en un hotel elegante debía expresar mi arte. ¿Y que dije yo entonces? No lo sé, no recuerdo como fue, pero no pude encontrarle.

 

Cada párrafo que escribo, tiene aún menos sentido, y eso que logra enfadarte me resulta interesante y también desternillante.

 

Esta sátira que escribo, que carece de sentido, solo intenta recordarte, que la gente delirante tiene hoy un fiel amigo. Pues aquel que no comprende lo que siente un residente de una mente diferente, no sabe lo que se pierde, pues vagando en la locura, se dice con más soltura, lo que ocultan nuestras mentes.

 

Cada palabra es verdad, cada frase si no es más que una simple conjetura, yo me cojo mi escritura y la adorno con disfraz. Pues aunque no lo digamos, las mentiras que soltamos, y nos sueltan, nos alientan y se asientan en los sueños olvidados.

 

Hoy no puedo caminar, y no me puedo olvidar de constatar, que aunque no pueda llegar a algún lugar, mis palabras si se oirán, y aunque vayan con disfraz me entenderán, pues sólo deben pensar que desde aquí, la esperanza vive en mí.

 

Esta loca no comprende, que no todos pueden verla, aunque a buen entendedor… sólo queda poner perlas y resaltar el calor, de la estrella que es eterna.

 

Entre dimes y diretes, y decir cosas no cuerdas, yo me rio y me recuerda a una historia que contaron, aquellas chicas del claro, de una niña y sus estrellas.

 

Siempre andaba muy risueña, caminaba sin reparo por el llano, no temían ningún daño, pues la seguían aquellas que iluminan con descaro, las noches de las leyendas. Esa niña inocente no temía, yo no temo como ella, y eso que yo no tenía alguna estrella. Yo vivo con esperanza e ilusión, las que guardo en mi cajón, y me vuelvo a hacer bohemia.

 

¡Esta chica es desquiciante! Me reclaman ¿o me aclaman? Sólo sé, que no se nada, y del resto no sé hablarte.


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