No te atrevas a defraudarnos

Por Alberto Quintana Moral, alumno de Secretariado (5º Premio)

 

O como hoy en día el ir a la universidad y conseguir sacar una carrera se ha convertido en la máxima meta de los jóvenes en medio de una sociedad obsesionada con aparentar lo superior

 

Naces y desde ese momento ya está marcado tu destino. Has de ir a la universidad y estudiar derecho, medicina o una ingeniería.

 

Al principio todo es normal, vas al parvulario y no te enteras de nada, sabes que todos están como locos por algo llamado universidadAlberto Quintana Moral, tú no sabes lo que es, así que te callas la boca.

 

Luego creces y llegas a primaria, donde te educas y aprendes y empiezas a decantarte por algunas asignaturas. Ahí comprendes que la universidad es de donde sale la gente convertida en médico, en maestro, en ingeniero…  y es en ese punto donde empiezan tus problemas.

 

Tus padres o tutores legales empiezan a pedirte que no te conformes con sacar un 7, has de sacar un 9 o un 10, incluso en una asignatura tan poco útil como plástica. Y tú empiezas a comerte la cabeza; si esto te parece difícil… ¿cómo será eso de la universidad? Tus padres hablan de lo orgullosos que estarían de ti si fueses un médico, un ingeniero, un abogado… pero a ti no te atrae y temes defraudarlos.

 

Sigues creciendo (como un auténtico campeón) y llegas a secundaria; Ahí ya te tienes que decantar o bien por ciencias o bien por letras. También hay un grupo de gente que se decanta por las artes, pero de ellos no habla nadie. Aquí ya hay que descartar, hay que borrar opciones y pensar en tu futuro, por el cuál se preocupan más tus padres que tú en muchas ocasiones.

 

Eliges estudiar por la rama de letras y para tus padres es, desde su punto de vista, una lástima, pues ya nunca podrás ser lo que ellos quisieron que fueses, tú por tu parte crees que les has defraudado y te sientes mal contigo mismo.

 

Acabas la ESO y no tienes ni idea de qué vas a estudiar, pero te orientas según ciencias o letras. Puedes hacer un ciclo formativo de grado medio, pero eso está muy mal considerado, no es para gente inteligente. “¿Te has enterado? ¡Mengano está haciendo un ciclo de grado medio! No ha ido a la universidad. Qué fracaso, nunca será nada.” Pero la gente no se da cuenta de que es una opción tan válida como cualquier otra. Hay que seguir estudiando, sea lo que sea.

 

Si decides ir finalmente a la universidad, más por presión parental y no por iniciativa propia, has de ir a bachillerato. La separación por rama intelectual ahí es drástica, o ciencias o letras (o artes, pero de ellos no se acuerda nadie). Te separas de tus viejos amigos, te encuentras con otros nuevos y te prometes a ti mismo que estudiarás mucho y sacarás una nota media excelente y suficiente para hacer la carrera que quieras (aunque luego te pasarás el curso tocándote las narices).

 

Te vas especializando en la rama que escogiste y finalmente, llega la selectividad. De ahí a la universidad no te queda nada ¡alegría! Un último esfuerzo y aprobaste. Felicidades. Ahora tienes un 7 de nota en la selectividad, lo suficiente para estudiar alguna carrera que… no puede ser ninguna de la que tus padres querían que estudiases.

 

De perdidos al río, miras otras alternativas, otras carreras a las que puedes entrar con tu nota y que correspondan a tu rama de estudios, pero te das cuenta de una cosa. Tú nunca has querido ir a la universidad.

 

Han querido tus padres, tus amigos y la sociedad que fueses a la universidad. La presión ejercida sobre una persona para que estudie en la universidad es increíblemente pesada y una persona se resigna y cree que quiere realmente estudiar ahí, cree que será feliz estudiando algo y haciendo feliz a sus padres, a la sociedad y demostrándole a todos que pudo hacerlo y que no es menos que el resto. Pero en eso no consiste la felicidad personal.

 

Pero bueno… ahora ¿qué opciones tienes? Puedes hacer un ciclo de grado medio, pero tienes el título de bachiller… así que mejor hacer un ciclo de grado superior. Puede que hacer un ciclo no esté socialmente tan bien visto como estudiar una carrera universitaria, pero es una opción totalmente válida, y puede que incluso más a día de hoy.

 

En lo personal, tengo que decir que no estoy para nada arrepentido de haberme negado a ir a la universidad y haber escogido en su lugar hacer un ciclo de grado superior. Al contrario, he conocido a gente maravillosa, estoy aprendiendo cosas que a buen seguro me sacarán de varios aprietos en un futuro y he salido del puñetero pueblo de mala muerte en el que vivo.

 

En último lugar y sin pretender sonar pedante, deciros que estudiéis lo que os de la gana, independientemente de lo que digan vuestros amigos, vuestros vecinos, la familia… aunque no siempre es fácil, al menos hay que intentarlo.

 

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