La ortografía y las nuevas tecnologías

Hace poco, recibí un email anunciando el cambio de dirección electrónica de su remitente. El mensaje había sido escrito y traducido en varios idiomas para los destinatarios de distintos horizontes. Lo que más me sorprendió de este email fue que el mensaje en castellano era el que menos entendía y podría ser algo poco relevante si no fuese porque ¡el email provenía de un español!

 

Por trabajo u ocio, navego mucho en Internet, participo en redes sociales, leo la prensa “online”, busco información en páginas web -tanto en idioma francés como en español o en inglés-. Pues bien, me asombra la elevada cantidad de faltas de ortografía, errores gramaticales y tipográficos que inundan Internet, en cualquiera de las lenguas antesgael-nevoux-150x150 mencionadas -aunque en el caso del inglés lo percibo menos debido a mi menor conocimiento del idioma-. Esta constatación me lleva a preguntarme si las nuevas tecnologías no serán las responsables de la degradación en el uso de los idiomas, por lo menos en su versión escrita. Da la sensación de que Internet, y lo que encontramos ahí, no haya venido más que a ratificar la ignorancia de muchos profesionales y la falta de cuidado de muchos más.

 

Entiendo que las nuevas tecnologías nos proporcionan una libertad de expresión y en gael3consecuencia, cada uno es libre de expresarse como quiere. Pero, ¿es eso una razón para hacerlo mal? Cuando se trata de un sms o un mensaje en Twitter que requieren un número máximo de caracteres, puedo entender la necesidad de “ahorrar” letras y escribir fonéticamente o con abreviaturas. Sin embargo, en un email, en un mensaje en un foro, en un blog personal, un muro de Facebook o Google+ y, por supuesto, en un mensaje comercial, me parece totalmente insoportable. No sé lo que opináis vosotros, lectores, pero para mí, la forma lo es todo y la discordancia gramatical  me “chirría”. Los errores ortográficos restan veracidad, confianza y credibilidad al resto del contenido, y las erratas son… en fin, pura desidia. No entremos en usos de tiempos verbales, género, reglas de acentuación…

 

Si te dedicas a publicar para otros o con el objetivo de que te lean, tanto en la web como en el papel, lo único que consigues -si no te expresas correctamente con  una ortografía irreprochable- es tirar por la borda todo el mensaje que quieres transmitir. Y es que las faltas son más poderosas y humillantes que el contenido, denotan mucho de quien lo ha escrito y, si no se revisan, quitan todo el crédito a su autor o a la marca.

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De todo esto, lo que más me molesta -aparte de no entender claramente el mensaje- es que las personas  no se detengan a pensar antes de publicar. Todos podemos dudar o cometer fallos, ¡yo el primero!, pero existen tantas alternativas para evitarlos… correctores online, corrector ortográfico de Word, diccionarios, etc., que quienes  los cometen a posta o por vagancia o por no tomar dos minutos para releer su texto e investigar la ortografía correcta de una palabra,  considero que están faltando al respeto a su lector.

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