El placer de las pequeñas cosas

Por Lourdes Gonzáles, alumna de 1ºADIR  (accésit)

 

“La felicidad es un té contigo”, bueno tal vez yo tomaría un café pero lo importarte es hacer una parada de vez en cuando, reencontrarnos y disfrutar

 

Siempre me gustó leer. Intentaron disuadirme con comentarios del tipo; “vas a ser tan rara como el tío Antonio” y claro, nadie en la familia quería por nada de06-Lourdes Gonzálezl mundo parecerse al tío Antonio. El era un bulto sospechoso, alguien no demasiado… mejor no sigo, siempre me dijeron que cuando no puedas decir algo bueno sobre alguien, mejor no decir nada. Pero es que el tío Antonio me caía muy, muy gordo. También he escuchado muchas veces; “desde que se inventó el dvd comprar un libro es absurdo”. Pero seamos sinceros, al menos yo no conozco ninguna película basada en un libro que supere al original. Y que curioso, con el paso del tiempo aquellos que pensaban así ahora me piden que les preste o recomiende alguno.

 

No tengo una biblioteca extensa pero sí, vas acumulando ejemplares que ya no sabes muy bien donde ubicar. Sin embargo algunos de ellos se convierten en pequeños tesoros de los que de ninguna manera te querrás deshacer. Acaban siendo como ese objeto que bien por quien te lo regaló o a quien perteneció siempre estará contigo. En una ocasión los libros ya no cabían en casa pero tampoco quería deshacerme de ellos, de alguna forma representaban diferentes etapas de mi vida. Algunos de mis gustos han cambiado, música, comida, incluso algunos amigos que lo eran ya no. Estamos en continua evolución, siempre en permanente cambio. Tardé un tiempo en decidir qué hacer con ellos, finalmente los cedí a una asociación tal vez así otros disfruten de ellos.

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Muchas veces me he equivocado al elegir un libro y no me ha gustado nada pero aún así soy incapaz de no terminarlo. Por alguna extraña razón creo que si no lo termino esa historia estará incompleta y no habrá cumplido su cometido. Lo sé, es absurdo pero aunque lo deje apartado un tiempo siempre lo retomo y lo termino. Recuerdo que en el instituto una de las obras que tuvimos que leer fue “Tormento” de Benito Pérez Galdós, y un tormento fue poco lo que pasé para terminarlo, más bien muerte por lectura infumable, por supuesto tuve que terminarlo, qué alivio al llegar a la última página. Sin embargo han sido muchas más las veces que he disfrutado con una historia. Hay historias que te hacen reír, historias que te emocionan, historias que te hacen pensar… Estas últimas son mis favoritas aunque como todo depende del momento en que uno se encuentra y lo que le apetece. Pero cualquiera de ellas te hace imaginar los personajes, los escenarios… y esto sólo te lo aportan los libros.

 

Hay quien me pregunta por qué no compro un libro electrónico y sí, he estado tentada en un par de ocasiones y lo acabaré comprando. Los e-books pueden resultar más cómodos por dimensiones, peso, llevan luz incorporada… pero de momento el placer de ir a la librería, tocar, ojear el contenido, etc no es comparable a conectarme a Internet y descargarlo (de forma legal claro, jeje). Es como cuando me preguntan por qué no compro los libros en edición de bolsillo que son más baratos que la edición normal a lo que yo respondo: ¿Cuándo salga el iphone 6 lo vas a comprar? ¿Por qué si ya tienes el iphone 5?

 

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