Aprender idiomas y trabajar en Europa

Por Isabel Salas Muñiz, alumna de ADIR1(accésit)

 

¿Irte al extranjero? Sí, pero… ¿Qué objetivos tienes?: ¿Trabajo?, ¿aprender un idioma?, ¿ambos? Voy a narrar la historia de dos chicas que decidieron irse al extranjero para mejorar su nivel de inglés y en búsqueda de trabajo

 

Considero que con esta decisión, aparte de aspirar a encontrar un empleo, dadas las dificultades existentes en España, también te beneficia para aprender al mismo tiempo 12-Isabel Salas Muñiz, ADIR1un nuevo idioma pero, ¿en busca de qué tipo de actividad?, ¿nos vale cualquiera?

 

Es vox populi que muchos españoles se están yendo a Londres en busca de una ocupación laboral y también para mejorar su nivel de inglés. Según mi punto de vista, ir precisamente a Londres es un error. Voy a exponer dos casos de amigas mías que se fueron a Inglaterra. Ambas tenían la intención de mejorar su nivel de inglés y de encontrar un trabajo.

 

María, 23 años de edad, una vez terminado sus estudios universitarios de Turismo, decidió ir a Londres para mejorar su nivel de inglés y en busca de ganarse la vida. Llegó a la capital inglesa un 2 de octubre de 2.012 con una maleta y con el dinero ahorrado que había ganado trabajando durante el verano. Con ese dinero podría vivir los primeros meses, en caso de no encontrar trabajo de inmediato. Se alojaba en un piso compartido que había buscado previamente por internet.

 

Una vez llegada a la ciudad, María empezó a elaborar su Currículum Vitae, realizó varios modelos: para restaurantes, tiendas de ropa, tiendas de calzado… explicando la experiencia que tenía en cada uno de esos sectores, lógicamente dependiendo del puesto al que quería optar, lo realizaba con unos datos o con otros.

 

Un mes después…

 

Aún no ha encontrado trabajo. Ha presentado como 30 solicitudes de empleo y sigue enviando CV’s por doquier. Sólo ha recibido llamadas de teléfono de dos restaurantes que se encuentran a tres horas de distancia de su casa y por lejanía no los ha querido aceptar. Además, y esto es lo más importante y preocupante, sólo la queda la mitad del dinero que llevó.

 

¿Qué hago? Llevo un mes buscando trabajo. He ido, entre muchas otras tiendas, a Zara, Bershka y Mango (que me comentaron que suelen contratar a españoles). En todas ellas me han dicho que ahora mismo no necesitan personal, que están desbordados recibiendo CV’s de gente española que está en mi misma situación. También presente mi CV a Calzedonia, donde me atendió una chica española que llevaba un año allí. Pero nada, cogió mi Cv y lo guardó para un futuro.”

 

Esto fue lo que me dijo mi amiga una de las veces que hablamos por Skype. Me llamó desesperada diciéndome, incluso, que se estaba planteando como último recurso el solicitar trabajo en un Mc Donald’s o Burger King, aún sabiendo que estaba también lleno de españoles y que iba a estar en la cocina haciendo hamburguesas. Pero como ella me dijo: “llevo un mes y pico buscando trabajo y no encuentro nada, no me llaman, la vida en Londres es bastante cara y se me está terminando el dinero con el que vine. Ya, me da igual en qué trabajar…”

 

Y fue cuando yo pensaba: “¿Te has ido a Londres para trabajar en la cocina de un Mc Donald’s o de un Burger King?,  ¿o para trabajar en una tienda de ropa con españoles (Zara, Bershka) doblando camisetas o pantalones?”

 

En el caso de un Mc Donald’s, por ejemplo, estaría en la cocina porque no tiene la fluidez suficiente como para trabajar cara al público en la caja de pedidos y, aún teniéndola, ¿qué es lo que hablarías?, ¿qué diálogo tendrías en inglés con los clientes? Preguntándoles: “¿Qué quieres un Mc Menú de una hamburguesa con queso, patatas y coca cola?” (The next please, Hi Sir, Do you know what type of Menu do you want? Cheeseburger with chips and coke? Anything else?) Porque claro, ¡no pretendas hablar mucho más en un restaurante de comida rápida que tiene la misma comida todo el año! Y eso en el caso de estar cara al público porque si estás en la cocina, no tendrías casi ni que hablar. Te tendrías que dedicar a hacer las hamburguesas y las patatas.

 

Esta realidad me induce a reflexionar: “¿qué es lo que quieres y/o necesitas?, ¿trabajo o aprender inglés? María me pidió consejo y yo se lo dije claramente. Yo no me voy a Londres para trabajar en un Mc Donald’s. (Con todo el respeto a la gente que se encuentra allí trabajando). Para eso me quedo en España en otro centro de la misma cadena; vivo con mis padres y todo lo que gane puedo ahorrarlo porque no tengo que pagar alquiler ni comida (algo que en Londres cuesta mucho dinero).

 

Y con respecto a trabajar en una tienda de ropa doblando pantalones (porque en caja o en el departamento de atención al cliente tampoco podría trabajar por la misma razón, no tiene fluidez con el idioma), ¿con quién vas a hablar y practicar inglés?, ¿con los pantalones y las camisetas? O como mucho te pueden preguntar los clientes por una talla más o dónde se encuentra el guardarropa. Seamos realistas; en una tienda de ropa doblando prendas tampoco vamos a aprender inglés. Eso sí, en ambos casos tenemos trabajo y podemos sobrevivir en la ciudad, pero… ¿Qué objetivo teníamos cuando decidimos irnos de España?

 

Dos meses después…

 

María ha terminado solicitando empleo en un Mc Donald’s, ya como último recurso. Seguía sin encontrar un empleo. Sólo la quedaba dinero para un par de semanas más y tenía que encontrar trabajo o, en caso contrario, volver a España. Pues bien, la llamaron del Mc Donald’s y la dijeron que hiciera una prueba. La hizo y la cogieron. Eso sí, la ofrecieron un listado con los establecimientos Mc Donald’s en los que tenían alguna vacante para que escogiera el más cercano a su domicilio.

 

Pues bien, María estuvo trabajando durante tres meses, empezó en la cocina y terminó como cajera pero sabía que de ahí no se iba a mover, a pesar de que su aspiración no era llegar a “Manager” del Mc Donald’s. Intentó compaginar su trabajo, por horas, con algunas clases particulares de inglés porque, debido a su tipo de contrato (no tenía horarios fijos), no podía apuntarse a ningún grupo en un centro especializado. En esta situación sólo aguantó dos meses, ya que el primer mes era la toma de contacto y fue rotando en varios puestos de cocina hasta que la cambiaron a caja.

 

Analizó la situación en la que se encontraba y colocó en una balanza lo que estaba haciendo, con lo que realmente quería hacer y sus objetivos. No era feliz; estaba en un trabajo que no la gustaba; no se sentía realizada; no podía tener una vida ordenada y no estaba aprendiendo inglés. Decidió dejar el trabajo y volverse a España.

 

En mi opinión personal, ante todo, si quiero aprender y/o mejorar mi inglés, yo me iría a una ciudad donde no hubiera españoles. No viajaría a Londres en busca de trabajo. Todo el mundo se desplaza a esa ciudad británica. Hay muchísimos españoles y, aunque todos decimos al principio “No, no, yo no me voy a juntar con españoles”, te acabas juntando… Por lo tanto, hablarías más español que inglés.

 

Y lo segundo, no buscaría trabajo en sitios donde no podría practicar inglés. Según mi punto de vista es una pérdida de tiempo. Estás trabajando y ganando dinero, sí, pero no estás rentabilizando el haberte ido “de tu casa”:

 

  • Si tenías el objetivo de aprender inglés, no lo estás cumpliendo.
  • Si tenías el objetivo de buscar empleo para poder ahorrar, tampoco. Porque sí, has encontrado un trabajo pero ese sueldo te da para sobrevivir allí y pagar tus gastos. No tengamos ese pensamiento porque la vida allí es muy cara, trabajas para vivir.
  • Si tenías el objetivo de encontrar un empleo, ¡sí!, ¡lo has conseguido! Pero… ¿qué trabajo? Lo que menos se imaginaba María era que una vez terminado sus estudios universitarios acabaría trabajando en un Mc Donald’s en Londres.

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Con esto no quiero decir que la gente no se vaya al extranjero. Por supuesto que es una buena idea salir de España para mejorar nuestro nivel de inglés. Pero ya que así lo decidimos, por lo menos aprovechar el tiempo en ciudades donde no haya españoles, donde el trabajo me obligue a hablar inglés.

 

Otra amiga, Sara, 25 años, que finalizó sus estudios universitarios de Turismo, igualmente, quería irse al extranjero para mejorar su nivel de inglés. Contactó con una agencia que te busca trabajo en el extranjero y decidió irse al norte de Inglaterra.

 

Sara escogió la opción de que una agencia la buscara el trabajo y realizara todo el papeleo. Quería ir con un trabajo ya buscado desde España. Pues bien, la encontraron uno cuidando niños. Tenía un contrato en el cual se comprometía a estar con la familia que le había tocado durante 6 meses y con opción de prolongación. Aceptó y se fue.

 

Cuando hablaba con ella, me decía que estaba encantada. La familia era muy maja y los niños también. Hablaba todo el día en inglés y ya había conocido a chicas inglesas con las que poder ir a tomar algo en sus días libres.

 

Una vez que cumplió su contrato, regresó a España hablando perfectamente inglés. Allí se sacó todos los títulos para acreditar así su nivel, porque tenía ciertas horas al día libres que las dedicaba a ir a clases de inglés en un centro de la zona. También se lo contrató la agencia desde España.

 

Y es aquí donde vemos dos casos distintos acerca de viajar al extranjero. María estuvo casi seis meses en Londres y vino sin mejorar su nivel de inglés y su experiencia allí no la gustó nada. Por el contrario, Sara estuvo ese mismo tiempo y vino hablando perfectamente inglés y con los títulos acreditativos obtenidos en Inglaterra.

 

Dos maneras de escoger una experiencia en el extranjero: “a la aventura” y a ver qué encuentras, o mediante una agencia yendo ya con un empleo asegurado. Yo, personalmente, elijo la segunda opción. Es una señal que proporciona seguridad, sabes tus labores y tienes unas garantías que te ofrece la agencia en caso de tener problemas.

 

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