Proyección, acción y meta

Por Natalia Benítez Sánchez, alumna del ciclo SMR 2ºA (accésit)

 

“El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños” (Eleanor Roosevelt)

 

En la actualidad veo cómo se ha incrementado el número de  jóvenes que dejan sus estudios a temprana edad y van en busca de un trabajo Natalia Sanchezen el que no son felices sólo porque uno de sus pensamientos es “Todo se mueve por el dinero”. De un modo u otro ese pensamiento tiene un cierto grado de validez ya que podemos apreciar que cada vez están subiendo más los precios en muchos productos, ya sean alimenticios, textiles, tecnológicos o necesidades básicas, como la luz y el agua. Pero a veces me pregunto: Y tus sueños, tus anhelos, tus deseos, tus metas ¿dónde quedan?

 

Cuando tenía alrededor de 8 años me preguntaron: ¿Y tú, Natalia, qué quieres ser cuando seas grande? Yo sin dudarlo dije: Yo quiero ser cuidadora de gatitos y perritos y quiero acoger a todos los que están abandonados en la calle; cuando uno es niño, las metas están en querer ser veterinaria, astronauta, medico… A donde voy es a que ya desde pequeños desarrollamos esas ganas de querer hacer algo, ese deseo de “llegar a ser alguien”, como se suele decir; también sé que muchos de esos sueños y de esas metas se ven trastornadas por circunstancias que pasan a lo largo de la vida y el “no puedo” tiene que ver con muchas de ellas.

 

A lo largo de mi vida como estudiante he llegado a ver y experimentar esos comentarios como: “No puedes hacerlo”, “Tu capacidad no te da para eso”, “Es mucho para lo que puedes hacer”, “mejor deberías optar por otra cosa que se adapte a ti”, etc., y lo creas o no, esos comentarios te van bajando la moral hasta tal punto que sientes que  no sirves para nada. Cuán importante es que tú mismo sepas que sí vales, no porque otras personas te lo puedan decir, sino porque sabes que es así, sabes que no estás en este mundo por casualidad o por suerte, que existe un propósito para ti y parte de ese propósito es lo que deseas ser en el futuro, lo que anhelas conseguir con tus esfuerzos.

 

En la entradilla de este artículo puse una frase de una de las mujeres más influyentes del siglo XX, concretamente en el campo de los derechos humanos, Eleanor Roosevelt. Cada vez que la leo, me inspira y hace que cada día me supere a mí misma; sé que en estos momentos la economía de nuestro país (digo nuestro país porque aunque no haya nacido aquí  me siento una más) no es muy buena y se habla mucho de que si la crisis esto, la crisis aquello…,  sin embargo no quiero dejar de creer en que pese a la situación sé que puedo, de que no necesariamente tenemos como jóvenes que dejar nuestros estudios por el pensamiento “Todo se mueve por dinero” y  “El estudio no sirve de mucho”. ¡¡ NO!! El estudio, las horas de sueño que sacrificas por tus proyectos y metas valen la pena, vale la pena esforzarse, vale la pena que creas en ti, vale la pena vivir con una meta, con un objetivo, con algo por lo que luchar, y aunque te puedan decir mil y una cosas de por qué  no deberías seguir creyendo en ti, tú di mil y dos cosas por las que sí.

 

El título de este artículo es Proyección, Acción y Meta; te animo a que te proyectes a un futuro, que sin dudar pienses en algo precioso, algo que incluso puedas llegar a decirte ¡Es una locura! Porque igual es algo arriesgado, pero ahí es cuando pienso: Y… ¿por qué no?, una frase muy famosa dice “El que no arriesga no gana” y si no arriesgas, siempre te quedará la duda y dirás: ¿Y si lo hubiera intentado? Un proverbio chino dice: “El fracaso más grande es nunca haberlo intentado”.

 

Una vez que esa proyección pasa de ser un lindo sueño a algo que sinceramente anhelas, ponte en marcha, sigue avanzando y… aunque en medio de ese trayecto vengan bombardeos de malas noticias, no dejes nunca de avanzar porque el final de ese deseo es una meta preciosa que crees conocer, pero puede que te sorprendas de haber conseguido mucho más de lo que llegaste a imaginar.

 

 

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