Intangible

Por Enrique Alonso Calleja, alumno del ciclo GVEC 1º (4º Premio)

 

¿Objetividad subjetiva? Es raro y confuso, pero de vez en cuando viene bien “pensar por uno mismo”

 

Siempre oímos hablar de cambio, de ciclos acabados, de nuevas ideas… Es un progreso constante en el que o te amoldas o pereces Enrique Alonso Callejay si no, pregúntenle al hombre de Neandertal.

 

Hay un momento en el que la rutina llega y hace que te muevas por inercia a pesar de que no te sientas lleno contigo mismo – entre otras cosas, por dejar sueños incumplidos –. Solo tengo 21 años y desde hace unos cuantos he ido viendo cómo la rutina me abrazaba con esas largas extremidades hasta que dije basta.

 

Digamos que todo el mundo puede obtener un punto de inflexión, un punto en el que te marcas unas pautas, unos propósitos… que sabes, llegarás a cumplirlos perseverando, con fuerza de voluntad, y en mi caso también con ayuda.

 

Gracias al curso que estoy realizando, se me ofrece la oportunidad de presentar esta especie de tesis, conocer a personas magníficas tanto a nivel de compañeros como amistades que me hacen más amenas las horas lectivas. Así que si llegan a leer esto, que espero que sí, les agradezco que me lean y que no se duerman, que lo mejor está por llegar.

La vida y naturaleza humana me han enseñado que somos ambiciosos de por sí y de que tarde o temprano habrá algo que reconozcamos con alguno de nuestros sentidos y enseguida lo queramos para nosotros; a esto lo llamamos “necesidad” y para ello, están las empresas todas muy atentas a la situación para ofrecernos por un módico precio dicha necesidad. La mejor empresa del mundo para mí son los padres; si eres un crío que no puede hablar porque no sabe y, por ejemplo, tienes hambre, solo debes llorar y al cabo de unos segundos viene tu madre a darte el pecho sin pedir nada a cambio. Y digo yo: ¿pero qué chico de 21 años va a llorar por pillar teta a diario? Ventajas de ser bebé, continuamos.

 

Es un hecho que, a medida que progresamos, la complejidad en nuestras vidas se acentúa, dejando fuera una esencia que ha ido moldeándose al gusto de unos pocos y que siempre llevarán las de ganar en este mundo “bi-existencial” de ricos y pobres. El truco está en que estoy hablando en un contexto económico, quiero decir, no hace falta tener dinero para sentirse rico y no pongo a la inversa puesto que dudo que existan ricos queriendo ser pobres.

 

El sol sale y el sol se pone, siempre estamos complicándolo todo en cualquier rama tratando de buscar una respuesta que a su vez nos dará nuevas preguntas, y es que nuestra curiosidad al igual que nuestra estupidez se me antojan (como diría Einstein) infinitas.

 

Todos somos energía. Cuando digo esto, más de uno que me lea no comprenderá en primera instancia el significado de dichas palabras y se reirá; para mí en cambio es una forma diferente de ver las cosas, de ver cómo la gente sigue nuevas modas  – como si de rebaños se tratasen – todos intentando parecerse con cortes de pelo semejantes, playeras o bambas, y que no se quedan sólo en el sector textil, sino en todos. Apple y Samsung se frotan las manos que da gusto nada más salir la nueva tecnología al mercado y me río – me río de este panorama mundial, que si me centro solo en la parodia nacional me apetece ahora mismo borrar todo lo escrito y me digo a mi mismo: “No lo hagas… que te ha costado mucho.”

 

Desde hace años me gusta escribir para tratar de expresar ciertas cosas y para desahogarme; siempre que hice esto lo hice en forma de canciones que enseño a la gente para que me den su opinión y… aunque a la mayoría les guste y me encante recibir críticas de lo que podría o no cambiar en dichos textos, seguirán siendo la esencia de una personalidad que día a día va haciéndose más fuerte (doy gracias a la herencia que recibí por mi abuelo paterno, al que no se le daba nada mal escribir poesía y que parece ser, se saltó una generación la habilidad y me influyó mucho en cómo defender unos principios que actualmente parecen extintos).

 

Es la primera vez que me expreso de esta manera; en principio tenía pensado hacer una canción únicamente con una introducción en prosa, pero decidí que en esta ocasión en la que me leen públicamente debía actuar así. Mi forma de escribir una canción no suele ser reconocida por los adultos de la misma manera que lo hace la gente más joven ya que es un estilo de poesía urbana; eso influyó significativamente en mi decisión, pero aun así, escribiré puesto que este trabajo es en parte alma y creo que mejorará de manera significativa la presentación del texto.

 

Superando las barreras, con familiares, con colegas

a ver si te alegras, que vivir vale la pena

sonreír todo el tiempo que puedas…

Grito a las palabras, el consejo que antes me daban

aquéllas que superaban sus marcas y animaban el alma.

Y ahora sangras, la alarma falla, puede que no haga falta

mientras el entorno vaya bien, basta.

Alabar el karma, pillar cama por la sombría de la ventana,

sin mi camada no soy nada,

lobo alfa rechaza aplausos en las gradas.

Y ya cambias de mentalidad

la piedad hoy en día es un crimen

sublime cuando los tuyos encienden de nuevo ese chisme vital.

Me pregunto por qué rimar

si veo que las cosas no tienen pinta de cambiar

pero al menos me permiten algo

cicatrizar alguna herida, y saber bien lo que valgo.

 

Finalmente, espero que les haya gustado y que no limiten su vida a una rutina. Aunque no sea original el decir “vida sólo hay una y hay que vivirla” estoy totalmente de acuerdo con la frase y mi punto de inflexión ya comenzó. Os toca.

 

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