Final feliz

Por  Antonio Tomero Herrero, alumno del ciclo SMR 1ºB (3er Premio)

 

“El verdadero amor no se olvida con el tiempo. Pueden pasar años y nunca se apaga”

 

8 de la mañana. El despertador suena. Ángel se levanta de la cama para ir a trabajar como todos los días, pero hoy no es un día normal, es distinto, Antonio Tomero Herreroes un día ESPECIAL. Se mete en la ducha y luego se afeita teniendo cuidado de no cortarse, hoy tiene que salir todo perfecto.

 

Luego se va al cuarto y prepara su mejor ropa. Plancha la camisa y se va a peinar, se echa la colonia preferida de ELLA, se mira al espejo y dice:

– ¡Perfecto! Estoy seguro de que le va a gustar.

 

Hoy, después de 30 años, volverá a ver a su mujer. Está nervioso, se siente como en su primera cita, le tiemblan las piernas y el estómago lo tiene revuelto, pero está contento, muy contento. Hace 14 días que su hija se ha casado con un gran hombre, mañana vuelven de viaje y hoy es el último día que puede volver a ver a su mujer.

 

Pasa el día en el trabajo y, aunque le cuesta concentrarse, lo hace mejor que nunca. Antes de irse, pasa por el despacho del director. Le explica que se va de viaje, que quiere una nueva vida y le pide la baja voluntaria. Luis no lo entiende, sólo hace 2 años que es director, pero Ángel lleva más de 20 en la empresa y es como un padre para él; le apoyó en su ascenso y le da pena este final.

-Ángel, ¿estás bien?, ¿tienes algún problema?

-Ningún problema, Luis, ahora mismo soy muy feliz. Te deseo lo mejor.

-Prométeme que te cuidarás. ¿Vale, Ángel?

 

Sin más, Ángel sale del despacho y se va a tomar una cerveza con sus amigos de siempre. Ya son las 7 de la tarde. Quiere comprar una botella de vino, un reserva del 89, especial para estos momentos. Pasa por la floristería, compra un gran ramo de rosas rojas y se va a casa a preparar una cena especial.

 

12 de la noche. La cena fue bien y el vino estaba delicioso. Ya es hora de acostarse. Abre el cajón de su mesita, saca una carta, la lee y sonríe. Todo está bien. Le gusta que no haya ningún problema, eso le relaja bastante. La deja al lado de la lámpara, se toma su medicación y se echa a dormir.

 

10 de la mañana. María llega a casa con las maletas. Su marido José carga con lo demás. Ha sido un viaje fantástico. Paris… ¡Oh, Paris, qué bella es! Ha sido maravilloso. Lo primero que hace es llamar a su padre.

-José, qué raro, papá no coge el teléfono.

-Estará trabajando, María.

-¡Ja,ja, qué despistado eres, es sábado! Mira, me acerco a su casa y te cuento ¿vale? Tú mientras, recoge lo de las maletas, por favor.

 

Sale de casa y se va a la de su padre. Está cerca, Ángel no quería tenerla lejos, se preocupa mucho por ella. Ya ha llegado, llama a la puerta, pero parece que no está. Ante la duda, abre la puerta. No hay nada raro. Va a la cocina, al salón y nada. Cuando entra en el dormitorio…

-¡Papá!¡papá! Despierta, ¿qué te pasa?

 

Se encuentra a su papá en la cama, tumbado con los ojos cerrados. Se asusta y le pone la oreja en el pecho. Nada, no oye nada. Una lágrima empieza a descender por su cara. Va a coger el móvil para llamar cuando ve un sobre en la mesita: PARA MI NENA. Lo abre y lee:

 

“Hola cariño, ¿qué tal el viaje? Estabas tan ilusionada que me pondría triste que no hubiera salido bien.

Bueno, te debo una explicación. Te mentí, nunca superé la muerte de tu madre. Era muy especial y algo se rompió dentro de mí cuando no sobrevivió al parto. Te he cuidado lo mejor posible y he intentado ser el mejor padre, pero todavía lloro cuando me acuesto.

Pero ya no, YA SOY FELIZ, te has convertido en una gran mujer, te has casado con el mejor hombre y estoy seguro de que cuidará de ti. Ya no me queda nada más por conseguir, así que es hora de que me vaya y viva mi propia vida. Me voy a reunir con tu madre.

La de cosas que le tengo que contar; me llevo una foto tuya en el bolsillo para que vea lo guapa que eres y un ramo de rosas,  hace tanto tiempo… que espero que no me haya olvidado.

Prométeme que no llorarás, yo estoy feliz y contento, y espero que tú pienses igual.

Un beso de tu padre que te querrá siempre.

P.D.: Gracias por todos estos años que me has dado, me has llenado ese hueco que tenía”

 

Cuando acaba de leer la carta, le suena el móvil. Es su marido que está preocupado:

-María, ¿has contactado con tu padre? María no contesta. No sabe qué decir, le ha cogido todo por sorpresa.

-María, ¿pasa algo? ¿Le ha pasado algo a Ángel? ¿María?

 

En ese momento mira a su padre y se da cuenta de su cara. Está MUY FELIZ. No recuerda nunca haberle visto así ni con esa sonrisa. Ella le sonríe también, le da un beso en la frente y se despide:

-Nunca te olvidaré, papá.

Se incorpora, coge el móvil y contesta: -Todo está bien, José, papá está mejor que nunca.

FIN

 

 

 

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