El poder del amor

Por Antonio Tomero Herrero, alumno de SMR 2º (2º Premio)

 

 

Escándalo: famoso abogado[…] asesino en serie

 

“Después de los sucesos en comisaría […], un registro exhaustivo en su domicilio […], pruebas concluyentes de un conocido asesino en serie […]”20160217 Antonio Tomero Herrero SMR2 El Poder del Amor

 

Periódico La Noticia

 

– ¡NO!¡NO!¡Por quéeee! ¡Mariéeee!

 

Los siguientes sucesos ocurrieron a una velocidad de vértigo. No me enteré de nada. Gente que entraba, una puerta rota, gritos, pistolas… Me tendieron en el suelo y mientras me colocaban unas esposas, un hombre me leía mis derechos:

 

–Tiene derecho a permanecer en silencio. Cualquier cosa que diga…–

 

Yo no podía pensar en nada, solo en toda esa sangre que había en la cama. En el cuerpo inerte de mi mujer. Alguien se había ensañado con ella, con Marié, mi dulce Marié.

 

Nunca podré olvidar esa imagen: vestido roto, golpes por todo el cuerpo, tumbada en la cama con las piernas separadas y atadas, y un gran corte en el cuello.

Estaba en shock.

 

Me llevaron a la comisaría. Me tomaron las huellas y me hicieron unas fotos. Me metieron en una celda y me dejaron allí, solo y a oscuras. Después de un tiempo, volví en mí y empecé a llorar; mi vida, hasta donde la conocía, había acabado para siempre.

 

***********

 

–Había salido de trabajar. Paré a tomar una cerveza en un bar, ese día estaba agobiado y había tenido problemas en el trabajo. Luego me dirigí a casa, metí el coche en el garaje y subí. Abrí la puerta y fue cuando me encontré a Marié, muerta en la cama. Acto seguido apareció la policía y el resto ya lo conoce – le decía Krauss al detective.

 

–Mis compañeros me han dicho que la puerta no estaba forzada… Eso no te ayuda nada. Incluso nos lo pone más fácil.

 

–Le prometo que no sé qué paso, yo no he sido. ¡Cómo voy a matar a mi esposa! La quiero con toda mi alma. Llevamos 2 años casados, los más felices de mi vida. ¿Cómo voy a hacer algo así?

 

–Díganoslo usted. Nosotros recibimos una llamada anónima diciendo que se había cometido un asesinato en esa dirección. Tardamos 2 minutos en llegar y le encontramos a usted. Solo hay un sospechoso.

 

–Alguien me quiere acusar. Yo no he sido… yo no sería capaz de hacer algo así.

 

–Le voy a decir lo que creo: Creo que ese día estaba enfadado. Fue a casa a desquitarse con su mujer. Le pidió un poco de cariño, pero ella no quiso. Usted no tuvo escrúpulos; la golpeó hasta que dejó de resistirse, la tumbó en la cama y obtuvo lo que quería, pero no acabó ahí. Seguía enfadado y al oír los sollozos de ella, la mató sin más. Cuando nos oyó gritar: “¡Abra, Policía!”, se inventó ese numerito.

 

–¡Qué dice! ¡Es usted… un monstruo!

 

Al intentar levantarme, otros dos policías se me echaron encima y me redujeron. “¡Llame a mi abogado!¡Llame a Julian Collins”.

!

Me tuvieron dos horas en esa sala, esposado, con dos policías vigilándome. Pero por fin llegó mi amigo.

 

–Hola, Julián, gracias por venir. Me echan la culpa de todo. Pero sabes que no sería capaz de algo así, ¿verdad?

 

–Tranquilo, Krauss. No te preocupes. Haré todo lo que sea necesario para ayudarte. Pero me tienes que contar todo lo que puedas. Desde que pusieron la Ley de Juicios Rápidos, mañana tenemos que comparecer ante el juez, y por ahora está difícil la cosa. Tenemos que apelar, pedir tiempo… pero para eso necesito algo. Algo que podamos usar.

 

–Ya se lo conté todo al policía. No me acuerdo de más. Me quedé de piedra. ¿Sabes? Marié, oh… Marié… Volví a llorar.

 

–Tranquilo, Krauss, tranquilo. Te ayudaré. Pero tienes que pensar. ¿Había algo que te pareciera raro? Me tienes que dar alguna pista. El juez te va a acusar de homicidio en primer grado. La puerta estaba sin forzar, eso quiere decir que, o bien dejaron entrar al asesino, o tenía su propia llave. Y eso apunta a ti. Dame algo…

 

–Lo intentaré. A ver… sí, faltaba algo. Faltaba el colgante que le regalé el día del Aniversario: Un corazón que ponía “Forever, Krauss”. Si encontráis el colgante, encontraréis al culpable.

 

–Bien, muy bien, Krauss. Vosotros dos, haced un favor a mi cliente y traedle un poco de agua y algo de comer, que esto es inhumano. Además tenemos derecho a preparar nuestra defensa a solas.

 

Esperó a que se fueran los policías y entonces me dijo:

 

–Bueno, la verdad es que está difícil. Lo único que te puede ayudar mañana es que lo confieses todo. Alguien tiene que pagar por esto, y prefiero que seas tú. Siempre fuiste un tonto, y un tonto menos no se nota. Se levantó, se acercó a mí y me susurró al oído: “Tranquilo, Krauss, si yo te creo. Sé que no fuiste tú. Tú no serías capaz de algo así. No tienes valor. Pero te voy a decir la verdad. Marié te engañaba, y yo también. Llevábamos acostándonos juntos tres meses. Pero ese día, la muy zorra va y me dice que tenemos que parar, que es el fin, que no podía seguir engañándote, que te quería, JA JA ¿Sabes cómo me sentí?”

 

No podía hablar, estaba aturdido: ¿Marié me engañaba… con mi mejor amigo?

 

–Traicionado. Me sentí traicionado. ¿Te prefería a ti? Entonces la golpeé. La golpeé hasta que la dejé inconsciente. Entonces la até a la cama y vi que eran las 6 y tú no salías hasta las 7. Y pensé: ¿Por qué no? La amordacé y la desperté. Quería que viera lo que la iba a hacer. Vi el miedo en sus ojos y eso me excitaba, ja ja ja ja. Y cuando acabé, la maté. Y luego esperé abajo a que llegaras para llamar a la Policía.

¿Funcionó, verdad?

 

Se abrió un botón de la camisa y sacó un colgante:

 

–Pero bueno, no era la primera vez. Ya lo había hecho más veces. ¿Buscas esto? ¡Ah! sí, me lo llevé de recuerdo. Siempre me guardo un objeto de ellas.

 

Lo vi claro. Salté sobre él retorciéndole el colgante hasta dejarle sin respiración. Caímos al suelo, pero yo no lo soltaba. Tenía que pagar por ello.

 

– ¿Pensabas que no sería capaz de algo así? ¿Eh, Julian? ¿Qué el niño bueno siempre sería bueno? ¡Muere por Marié, por mí…por las demás!

 

Entró un policía y me apuntó con su arma, pero yo no iba a parar. Crujió el cuello. El policía disparó. Pero ya no me importaba nada, sabía que Julián ya estaba muerto. Había  atrapado a un asesino y vengado a mi mujer, aun a costa de mi vida.

 

Pero, ¡¡qué diablos!! Siempre quise saber qué se siente al morir siendo un héroe.

 

FIN

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