La vida es bella, o eso creemos

Por Janira Corrales Novoa, alumna de SAD 1º (accésit)

 

Lo que no se empieza nunca tendrá un final

 

La vida es bella, o eso pensaba Julia. Todo comenzó hace ya unos 17 años, cuando20160224 Janira Corrales Novoa SAD 1 La vida es bella, o eso creemos_opt nació una preciosa niña de pelo claro y ojos color miel, llamada Julia, su madre se sentía muy feliz ya que por fin había llegado una alegría a su vida debido a que la madre de Julia nunca había tenido  una vida fácil. En cambio Julia creció teniendo todo el cariño y amor que nunca había tenido su madre; Julia y su madre estaban solas ya que cuando Marta, que así se llamaba la madre, se quedó embarazada, y el padre de Julia le dio a elegir entre él o el futuro bebé, aunque Marta amaba a ese hombre, decidió que un amor no es para siempre pero un hijo sí.

Cuando Julia tenía 2 años se fueron a vivir a un piso de alquiler ella y su madre, y los dueños de aquel piso eran un matrimonio de señores mayores muy cariñosos; la mujer regentaba un taller de costura debajo del piso y Julia que era muy traviesa bajaba al taller todos los días, y así fue como comenzó a encariñarse con ese matrimonio hasta tal punto de llamarles abuelos, debido a que Julia nunca había visto ni conocido  a sus verdaderos abuelos. Solo sabía que a la persona que más había querido su madre era a su abuelo ya fallecido, y que su madre se quedó bastante joven sin él y cayó en una pequeña depresión que fue superando con el tiempo. Julia con esa edad comenzó el colegio, estaba muy contenta, pero llego el día del padre y la profesora comunicó a los niños de la clase que podían traer a sus padres a pasar el día con sus hijos en el colegio. Cuando Marta fue a buscarla a la salida del colegio, Julia le preguntó  que por qué ella no tenía papá y Marta, quedándose en silencio por unos segundos,  contestó que su papá no podía estar con ellas porque trabajaba mucho para poder darles algo de dinero.

Con 4 años vio por primera vez a su padre, y pensaba que era la niña más feliz del mundo, por fin tenía padre o eso pensaba ella, pero no fue así; estuvo 2 horas con ellas y volvió a irse y Marta le explicó a Julia que era porque tenía que trabajar. Julia veía una o dos veces al año a su padre, solía verle por su cumpleaños o por algún evento especial.

Cuando cumplió los 6 años, Marta conoció a un hombre y después de un tiempo, empezaron a salir; Marta parecía contenta o eso creía su hija Julia. Al cabo de un año su madre y ella recibieron uno de los mayores regalos de su vida, Julia ya no sería hija única, por fin tendría una hermana. El 4 de julio nació la hermana de Julia llamada Marina, era preciosa y con la piel muy morena al contrario que Julia. Tras 5 años, su madre lo dejó con el padre de su hermana, después se fueron a vivir a otra ciudad, y ahí fue cuando empezaron a torcerse las cosas.

Julia con 14 años empezó a saltarse las clases y a juntarse con malas compañías. Entonces fue cuando comenzó a fumar, y empezó a ser  un poco agresiva; cuando cumplió 16 años dejó de ir a clase, le daban igual los castigos de su madre, comenzaba a fumar otra cosa que ya no era solo tabaco, empezó con los porros, las agresiones, problemas con la policía, fugas de casa… hasta tal punto que desaparecía de casa más de una semana. La madre lloraba en casa, llamaba a la policía, no sabía qué hacer, a la madre la ingresaban algunas veces por ataques de ansiedad por culpa de su hija quién pasaba de todo y permanecía el día en la calle. Marta la aviso de que si seguía así, acabaría en un centro de menores y Julia decía que eso no le iba a pasar a ella, pero llegó el día y la metieron a un centro. Marta lloraba porque ya no tenía a su hija en casa, pero por otra parte estaba bien porque sabía que así su hija volvería a ser la niña buena que había sido siempre. Julia llevaba 5 meses en el centro y comenzó a darse cuenta  de que la vida que llevaba no era buena y que estaba haciendo muchísimo daño a las personas que más quería, su madre y su hermana.

Ahora Julia piensa que algunos adolescentes solo ven fiesta alcohol y drogas y creen que su grupo de amigos es más importante que su familia, pero lo que no saben es que se equivocan, tarde o temprano algunos se dan cuenta por las buenas o por las malas.

“Hay algo fundamental para que las cosas vayan bien: la humildad. Sé humilde, reconoce que no todo lo que haces lo haces bien. Todos cometemos errores. Tenlo claro.”-Julia-.

 

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