Ya era hora de escribirte

Por Cristina Lanza Bayón, alumna de GVEC 1º (accésit)

 

“Lo que dejamos atrás y lo que tenemos por delante no son nada, comparado con lo que llevamos dentro.” Ralph Waldo Emerson

21-12-2009

 

“No me hace falta tu presencia si tengo tu recuerdo” llevo repitiéndome esa frase desde20160224 Cristina Lanza Bayón GVEC1 Ya era hora de escribirte hace 1.877 días. Recuerdo una llamada, cuatro sonidos y cojo el teléfono. Son las 7:57 de la mañana y es el último día del primer trimestre, la felicidad recorre mi cuerpo, nos dan vacaciones y mañana nos vamos a ese lugar que llevábamos esperando desde Septiembre.

 

-¿Diga?

– Hola, Buenos días te llamo del Instituto Cantabria, soy Begoña. ¿Esta Maria del Mar?

– No, soy Cristina, ahora voy. ¿Pasa algo?

– Cristina, no sé cómo decirte esto… será mejor que vengas al instituto, S ha fallecido.

 

Cuelgo. Mis manos tiemblan, mis piernas no consiguen mantenerse en pie. Miro a mi madre, mi madre me mira a mí. Algo pasa y no entiendo nada. Cojo las cosas y salgo corriendo. No recuerdo el camino a clase, solo soy capaz de recordar que si tardaba 17 minutos en llegar, ese día tardé 8. Abro la puerta, la gente me mira, subo las escaleras, abro la puerta de uno de los departamentos que no consigo recordar y un aire de tristeza invade mi rostro. Y ahí están y ahí estamos, sin ti.

 

Pasan los días, las semanas y no me hago a la idea. Llamo a tu madre, necesito respuestas. Nos sentamos, ella toma un café y yo otro. Justo cuando empiezo a entenderlo todo, es cuando más ganas me entran de no querer entender nada.

 

Me lo cuenta. Me cuenta el porqué, el cómo y el cuándo. Me cuenta los motivos por los cuales en ningún momento quiso decirme lo que ocurría, (me contó) que no sufriste, que amaste y que además, fuiste feliz. Y ahí me quedé. Con lágrimas en los ojos, con una rabia contenida y mil y una razones para crear una escalera que me lleve hasta ti.

 

Me hice fuerte, no volví a hablar de ti. ¿Sabes? He guardado silencio tan bien y tantas veces, que ahora no recuerdo donde metí todas las cosas que nunca dije cuando debí decirlas. Casualmente hoy estoy aquí, a 21 de Febrero de 2016, y después de 1.877 días se me brinda la oportunidad de escribir, de escribirte. Así que supongo que si me hacen leerte, no consiga acabar.

 

Me faltas tú. Pasé de disfrutar 12 horas del día a tu lado a no pasar ninguna, de que fueran dos platos en la mesa a la hora de comer a que solo fuera uno. Pasaste de ser la persona a mi lado izquierdo de la mesa de clase, a inventarte el color invisible de ese mismo lado. Pasaste de ser todo, a no ser nada.

 

Creo que ya es hora de agradecerte por vivir durante 14 años de mi vida. Por ser mi escudera, mi alma gemela, mi hermana postiza, por haber existido. Por haber sido, por ser y porque serás al menos en mí.

 

Espero y deseo que, estés donde estés, sigan brillando esos ojos negros y retumbando tu risa en cualquier esquina en la que te encuentres, continúes mostrando felicidad y fuerza allá donde vayas y enseñando lo que es hacer honor a las palabras felicidad y superación.

 

No quiero escribirte más, no puedo. Creo que los recuerdos que me quedan de tí me los quedaré yo para siempre y no trataré de exponerlos. Porque es algo tuyo, algo mío, es algo nuestro. Supongo que ya era hora de escribirte, espero que sepas perdonarme la espera.

 

Recuerda, “Carpe diem”.

Te echo de menos, S.

 

Y a vosotros que me leéis, que leéis esto que es para ella, pediros varias cosas:

No importa lo que pase a vuestro alrededor, no os quejéis por lo material, porque alguien no os quiere como os gustaría o porque os debe algo alguien. Si tenéis alguien cerca que os quiere y que siempre está ahí, disfrutadlo, demostradle que si se cae cien veces, tú estarás ahí ciento uno para levantarlo.

 

Así que levántate, coge el móvil y busca su nombre. Abre esa conversación y decidle a esa persona que la queréis y que cada día valoráis más su existencia. Porque si de algo me he dado cuenta desde hace 1.877 días, es que hay personas unidas que jamás se han querido y personas que sin estar unidas, seguirán queriéndose durante el resto de sus vidas.

 

 

Pd: Sed felices.

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